Remedios de Altura: Consejos Prácticos de un Farmacéutico

Una Mochila Bien Surtida
No hay excusa que valga: subir a la montaña sin una mochila bien surtida es como salir a navegar sin chaleco salvavidas. El entorno de altura tiene sus particularidades, y aunque muchos piensan que basta con llevar abrigo y agua, la realidad es mucho más compleja. Como farmacéutico con años de experiencia atendiendo a excursionistas en esta zona, puedo asegurar que la diferencia entre disfrutar o sufrir en la montaña muchas veces está en lo que llevamos dentro de la mochila.
He oído de todo en la Farmacia Sánchez Monge en Arenas de San Pedro “No hay una pastilla mágica”, comento siempre cuando alguien viene buscando un remedio rápido. “Aquí trabajamos más la prevención que la curación. Y eso empieza por saber qué llevar”.
Protección solar: imprescindible incluso en invierno
Mi consejo número uno para quienes se adentran en la montaña en febrero -y en cualquier época de nieve- es: nunca subir sin crema solar. Puede sonar extraño, pero la nieve refleja los rayos UV con una intensidad sorprendente. Mucha gente llega a la farmacia con quemaduras en la cara, e incluso en las orejas, sin entender cómo ha podido pasarles eso en pleno invierno. La piel del rostro, y especialmente la de zonas expuestas como nariz y labios, necesita protección solar constante.
Por eso, recomiendo siempre un buen protector labial con factor de protección. En invierno, los labios se agrietan con facilidad. Una grieta profunda no solo duele, sino que sangra y puede tardar días en cicatrizar. Mejor prevenir con productos hidratantes y con SPF, aplicándolos cada dos o tres horas, especialmente si estás al aire libre durante horas.
Del malestar al maleficio: cómo afecta el frío al cuerpo
También es frecuente ver llegar a personas con síntomas como dolor de cabeza intenso, cansancio extremo o irritación nasal persistente. “¿Esto es por el frío?”, me preguntan. Y sí, el frío afecta a muchas partes del cuerpo de formas que no esperamos.
Por ejemplo, el cambio brusco de temperatura al entrar y salir de zonas cerradas —como refugios o cafeterías de montaña— puede provocar congestión nasal o pequeños resfriados. Por eso, llevo años recomendando tener siempre a mano un spray nasal salino. Es ideal para mantener las fosas nasales húmedas y limpias, especialmente en ambientes secos y fríos. Y en caso necesario, también sugiero un descongestivo de uso puntual, eso sí, sin abusar de él, porque pueden crear dependencia si se usan durante varios días seguidos.
Alcohol: ¿amigo o enemigo?
Hablamos también del alcohol. Algunos excursionistas aún piensan que tomar un trago ayuda a calentarse antes de salir a caminar. Nada más lejos de la realidad. El alcohol dilata los vasos sanguíneos, lo cual genera una falsa sensación de calor. Pero en lugar de protegerte del frío, lo que hace es acelerar la pérdida de temperatura corporal. No es buena idea antes de enfrentarte al frío o al viento.
Pequeños aliados para grandes fríos
En mi oficina de farmacia tengo claro que en la montaña, especialmente en febrero, el éxito de una excursión está en los detalles. Por eso, entre los productos que más recomiendo encontrarás:
- Calentadores químicos: ideales para manos, pies o dentro del chaquetón. Son económicos, fáciles de usar y dan un plus de confort que no puedes imaginar hasta que los pruebas.
- Antiinflamatorios individuales: para dolores musculares o articulares derivados del esfuerzo o la exposición prolongada al frío. Llevar algunos comprimidos sueltos puede marcar la diferencia si aparece un dolor inesperado.
- Barritas energéticas o frutos secos: para mantener el metabolismo activo y generar calor interno. Aunque mucha gente olvida comer en frío, es vital hacerlo para mantener la energía.
Pero todo esto sirve de poco si no hay una planificación previa. Esa es la base de unos buenos consejos prácticos para la montaña en febrero: informarse sobre la ruta, revisar el estado físico personal, y preparar la mochila con tiempo y sentido común.
Vete preparado, y disfruta igual o más que en verano
Como digo siempre: vete preparado. En montaña, el frío puede ser un riesgo real, pero con preparación y simples cuidados, se puede disfrutar de una caminata igual o más que en verano. Solo necesitas saber qué llevar en tu mochila, y estar dispuesto a escuchar a tu cuerpo.
Y si tienes dudas, ya sea sobre qué productos elegir, cómo hidratarte adecuadamente en frío o cómo prevenir lesiones menores, no dudes en acercarte a la farmacia. Aquí estamos para ayudarte a disfrutar de la montaña con seguridad, en la Farmacia Sánchez Monge en Arenas de San Pedro.
Tu aventura empieza antes de poner un pie en el sendero. Empieza con una mochila bien surtida y conociendo los consejos prácticos para la montaña en febrero. ¡Te esperamos!